Homenaje a las mujeres voluntarias

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El Día Internacional de la Mujer Trabajadora también llamado Día Internacional de la Mujer, conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Se celebra el día 8 de marzo. Es fiesta nacional en algunos países.

La primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar el 19 de marzo 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, y su conmemoración se ha venido extendiendo, desde entonces, a numerosos países. En 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

La conmemoración del día de la mujer empezó a partir de 1909 cuando diferentes colectivos feministas y socialistas empezaron a abogar por la igualdad de derechos de la mujer. El papel de las sufragistas fue determinante en esa época ya que ellas vislumbraron la importancia de que las mujeres pudieran participar activa y pasivamente en todo proceso político.

Se dice que se escogió la fecha del 8 de marzo por el catastrófico incendio que conmocionó los EUA.  El incendio fue en la fábrica de confección de camisas Triangle Waist Co. 2 de Nueva York el 25 de marzo de 1911. Fue el desastre industrial más mortífero en la historia de la ciudad de Nueva York y el cuarto en el número de muertes de un accidente industrial en la historia de los Estados Unidos. El fuego causó la muerte de 123 trabajadoras de la confección y 23 hombres que murieron por quemaduras provocadas por el fuego, la inhalación de humo, o por derrumbes.  La mayoría de las víctimas eran jóvenes mujeres inmigrantes de Europa del Este e Italia de entre catorce y veintitrés años de edad. La víctima de más edad tenía 48 años y la más joven 14 años. La tragedia puso al descubierto las condiciones infrahumanas en las que trabajaban esas mujeres.

Más de un siglo después, ¿Qué está pasando con las condiciones laborales de las mujeres?  Si bien es cierto que ha habido muchos progresos, y que de manera formal e incluso legal la situación laboral de la mujer es igual a la del hombre, la realidad dista mucho de esa presunta igualdad.

Para empezar a nuestro alrededor en nuestro primer mundo, por término medio, las mujeres de la UE ganan alrededor de un 16% menos por hora que los hombres. La brecha salarial entre hombres y mujeres no son las mismas en toda Europa. Es inferior al 10% en Eslovenia, Malta, Polonia, Italia, Luxemburgo y Rumanía, pero superior al 20% en Hungría, Eslovaquia, la República Checa, Alemania, Austria y Estonia.

Las principales causas de la brecha salarial son la discriminación en el puesto de trabajo; diferentes empleos en diferentes trabajos, la mayoría de las veces con menos remuneración; prácticas laborales y sistemas salariales distintos y que perjudican a las mujeres;  infravaloración del trabajo y de las capacidades de las mujeres; la escasa presencia de las mujeres en puestos de liderazgo y alto nivel; tradiciones y roles de género y conciliación de la vida familiar y laboral. (Como combatir la brecha salarial, Comisión Europea)

Aunque la brecha salarial entre hombres y mujeres se ha reducido ligeramente en la última década, hay algunos países donde se ha incrementado (Hungría, Portugal).

 Cuando nos movemos a países más pobres nos encontramos con una dualidad contradictoria: las mujeres son el sustento tanto económico como social, el centro de la familia y muchas veces la única fuente de ingresos, y contradictoriamente, a su vez están sometidas a unas condiciones laborales y sociales que podríamos calificar de esclavitud.

Lamentablemente la explotación laboral de las mujeres sigue plenamente vigente, con especial virulencia en los países en vías de desarrollo, donde las multinacionales deslocalizan la producción. Mans Unides explica así la situación:

¿Recuerdan la reciente tragedia de Dacca? En la capital de Bangladesh murieron más de 300 trabajadoras cuando se derrumbó la fábrica donde cosían para las principales marcas de ropa del mundo. Las víctimas trabajaban en jornadas interminables por un salario de 28 € al mes. Este vídeo explica muy bien cómo funciona esta "ciencia de la explotación".

En otros aspectos, la situación de la mujer no sale tampoco demasiado bien parada. Mirando los principales indicadores de desarrollo humano, se puede concluir que las mujeres son el Tercer Mundo del Tercer Mundo.”

Los ejemplos en cualquier sitio del mundo son constantes y evidentes para aquellos que los quieran ver. No obstante todo, la historia ha ido avanzando. En 1975 la ONU comenzó a celebrar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. En diciembre de 1977, dos años más tarde, la Asamblea General de la ONU proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.29 30 Esta adhesión de la ONU llevó a varios países a oficializar este día dentro de sus calendarios: Chile en 1977. Desde entonces la ONU cada 8 de marzo lanza una campaña a favor de los derechos de la mujer.  El lema de este año «Empoderando a las Mujeres, Empoderando a la Humanidad: ¡Imagínalo!» recrea un mundo en el que cada mujer y cada niña puede escoger sus decisiones, tales como participar en la política, educarse, tener sus propios vivir en sociedades sin violencia ni discriminación. ( Día de la mujer de la ONU )

Es más, la ONU tiene la igualdad de la mujer como eje transversal en todas sus acciones como bien demuestran los Objetivos de Desarrollo del Milenio dónde además de incluir a las mujeres en cada uno de los 8 objetivos, ha diseñado dos , dirigidos a la mujer en especial:

El objetivo 3 busca Promover la igualdad entre sexos y el empoderamiento de la mujer; y el objetivo 5 busca Mejorar la salud materna.

Más allá de la situación global de la mujer, me gustaría hablar de una fuerza silenciosa, que mueve el mundo y que es principalmente femenina: el voluntariado.

El voluntariado está compuesto fundamentalmente por mujeres, basto con analizar cualquier organización, podemos ver que más del 50% de su voluntariado son mujeres. En este contexto nos encontramos de nuevo en la situación de que la mujer está sin embargo, invisibilizada, ya que la mayoría de puestos de representación (juntas directivas, presidencias) y los altos cargos ejecutivos son ocupados por hombres. Esto no es más que un reflejo más de la situación de la mujer, que en el voluntariado como en muchos otros aspectos tiene un peso mucho más significativo de lo que realmente se puede ver a simple vista.

Pero el voluntariado es un movimiento que además puede ayudar al tan preciado empoderamiento de la mujer. Y es que según el informe sobre el estado del voluntariado el mundo de la ONU, “A través del voluntariado, las mujeres están cuestionando el lugar que tradicionalmente vienen ocupando en la sociedad” Y es que a pesar de la muchas restricciones sociales y laborales que padecen las mujeres, el voluntariado ha permitido a la mujer alcanzar como voluntaria, puestos que jamás hubiera alcanzado de manera natural, en una empresa o en la sociedad.

Tomemos un ejemplo: El Consejo Pastoral de Mujeres Masai es una organización de base comunitaria dirigida por mujeres, fundada en 1997 en Tanzanía con el fin de desarrollar soluciones para dar respuesta a la pobreza y la marginación de las mujeres y los niños masai. A través de una extensa red de voluntariado, el consejo ha logrado una repercusión significativa en tres ámbitos clave que son problemáticos para las mujeres masai: educación e igualdad entre los géneros, independencia económica y derechos de propiedad sobre los bienes, y la participación de estas mujeres en el proceso político. Un ejemplo de lo anterior es el Grupo de Acción de Mujeres Olosirwa, creado en 2002, que cuenta con 25 miembros y un préstamo de un millón de chelines tanzanianos del Consejo Pastoral de Mujeres Masai. La mitad de los miembros de este grupo presentan los ingresos más bajos de la aldea. Comenzaron adquiriendo ganado en Tanzanía y vendiéndolo en el mercado más cercano, ubicado en Posimoro (Kenya). Utilizaron las ganancias para construir mejores casas para las cuatro mujeres más pobres y más desfavorecidas del grupo, y para completar 16 casas para otras asociadas. El grupo cultiva maíz y judías, y vende azúcar, té y abalorios; además, ayuda a sus miembros a comprar vacas lecheras. También participa en actividades de concienciación sobre el VIH/SIDA utilizando para ello cantos y danzas masai, y gestiona un programa de educación de adultos y varias escuelas de párvulos. El Grupo de Acción de Mujeres de Olosirwa cuenta en la actualidad con 49 miembros. Poseen colectivamente 45 cabras, 4 cabezas de ganado y 51 granjas. (Fuentes: Ngoitiko. (2008); T. Oleyaile, [coordinador adjunto del Consejo Pastoral de Mujeres de Tanzanía], comunicación personal (14 de julio de 2011).)

Hay miles de ejemplos como el expuesto y en Instant Karma en un día como hoy, queremos sumarnos a la capacidad transformadora de el voluntariado y la mujer. Creemos que hay que seguir el trabajo por la igualdad de la mujer, en los grandes gestos y las injusticias globales, pero también en los pequeños detalles cotidianos, en los que debemos luchar para no normalizar el segundo plano de la mujer y su trabajo.

Instant Karma cree en la fuerza transformadora de la mujer como demuestra al tener un equipo paritario, con una potente Directora de non profits y voluntariado, Carolina Homar y dos managers de voluntariado y non profits, Eva Turró y yo misma, Maria Vilà.

Por todo ello, Instant Karma hoy quiere rendir homenaje a las mujeres voluntarias, las que de manera silenciosa pero constante, sin pedir ni esperar nada a cambio, van transformando la sociedad, y logrando que el mundo sea cada día un poco mejor.

Maria Vilà Miras